Galletas cuadradas

Galletas cuadradas

 

El sueño parecía de futuro, porque cobraban por dejar las cosas de mano antes de entrar al supermercado. Como éramos muchos tuvimos que buscar un casillero grande, que costó 158 pesos. Ahora que pienso, con la inflación de repente no era tanto. Digo era y hablo de futuro, qué loco. Bueno, no recuerdo tanto como me gustaría de los sueños. Compramos leña y al volver llovía y nos apresuramos a dejarla en el pasillo de los apartamentos. No era acá, eran otros. La leña era mucha y ocupaba mucho espacio. Un vecino nuevo y mala onda nos dijo que no la dejáramos en el pasillo. No le dimos bola y al rato golpeó la puerta para amenazarnos. Creo que por eso me desperté temprano, a la salida del sol. Me dio antojo de galletas cuadradas.

Recuerden, 158. Juéguenle.

 

Informe sobre Etiopía

 

Cuando conocí a Esmiérrez, pensó que me hacía el coso. No me creyó. Después siguió no creyendo pero quiso saber más de ese país, digámosle Etiopía.
Eduardo vio algo. No podía tardar en averiguar qué era. Si me mantenía callado, vendrían preguntas. Eduardo es el nombre de este Esmiérrez.
Y bueno. Indagó formación, familia, relaciones, trabajos anteriores, ubicación en el mapa. Mientras iba construyendo, tropezaba con algo. O eso pareció, nunca sabés.

Mis reuniones preferidas son de 2. Después, vienen 3 y 4. La cantidad de oídos nos convierte en otra cosa, no la que conocimos.

 

Informe sobre el inglés

Mi relación con el idioma inglés es más bien rara. Lo mantuve a distancia. Pero igual, la cercanía constante hace que algo aprendas.

Tuve inglés en la escuela primaria desde 3º a 7º y en secundaria durante 5 años. No pudieron. Mis amigos iban a profesor y hacían exámenes rigurosos. Fui a uno que creía en un método no explicativo, basado en escuchar el idioma. Pero le venía sueño a eso de las 19 hs y además no notaba que yo era impermeable a su modo.

En casa había discos de Los Beatles de la primera época y disfrutaba las canciones tal cual. Alguien intentó traducir y no funcionó. Perdían encanto.

Por esa época escuché algunos colegas maravillados que se sorprendían pensando en inglés. Supe que ahí tenía un límite. Como sucede cuando en una película de hollywood, el personaje sube las manos y dice wou wou wou porque no le gusta cómo vienen los acontecimientos.

Lo cierto es que tuve horas y horas de contacto por series, películas, montañas de webs y referencias ya instaladas que recibimos sin discriminar.

Ahora de noche escucho un disco con duetos de Ella Fitzgerald con otros. Las letras permanecen cerradas a mi entendimiento. Con excepción de una, que acá en casa queríamos saber de qué se trataba y resultó la historia medio en joda de una mujer que quiere matar al marido, o que ya lo mató. No sé.
Lo que quiero decir es que me gusta mirar a los ojos de la cantante sin entender lo que dice.