
placa de vidrio que oficia de estante de heladera en proceso de limpieza puesta como un cuadro enjabonado con una luz verde de fondo que viene de otro cuarto que se observa a través de agujero circular en la pared de la cocina.
La sed es agua. Abro heladera, no hay nada. O nada que me venga bien. Cierro la puerta, suena apagado el chin chin de 2 botellas. Abro otra puerta de arriba y me lleno la mano de hielo. Tiro en un vaso. Completo con agua de la canilla. Me descalzo y aterrizo en el sillón. Busco el mayor silencio posible, hago apuestas de cuánto va a durar hasta que algo me saque. Hay zumbido de ventilador que no puedo apagar. Puede ser ruido blanco. Hacer de cuenta que no está. Me cuesta eso. Negociar es perder. Me dicen que es la única forma conocida de ganar. Tiene que haber otra.

