El capitán Jiksad reporta de nuevo

Primero se detalla una historia con hechos casi siempre domésticos, evitando floreos* (adjetivos, bifurcaciones, trampas) y evitando trascendencia** (cielos celestes, parejas de la mano, seguros contra todo riesgo).

Pongamoslé una historia así:

El agua destinada al consumo de la gata era común de la canilla, después filtrada, y ahora filtrada y soleada; la misma evolución de la que tomamos nosotros, aunque un poco desfasada en el tiempo.

Luego suele haber un cambio de registro, tono, algo dicho desde un lado distinto:

La atención y el cuidado de los animales que viven en un hogar pueden ser puntos de referencia. Aunque suelen mencionarse a nivel anecdótico, hay información interesante cuando se observan combinadas en el conjunto de relaciones sociales.

Resumiendo, se enuncia una cuestión a modo de testimonio y se gira como un dado para ver si tiene otros números.

*En general, no lo consigo
**Este punto no parece ser el problema

 

Gato encerrado

LLamé a la gata para cerrar la puerta ventana porque me tenía que ir. Vino, pispeó cómo venía la mano, salió rajando y me miró de afuera. Así, dos veces, mientras terminaba de preparar unas cosas. Bueno, pensé, queda abierto un poco, 15 cm, no pasa nada. Algún otro gato que nos mea, de vez en cuando. Entran a vichar si hay algo en el plato de ella y dejan su perfume, a veces. La nuestra es jipi y si no son agresivos, no los corre, en fin. Salgo del baño y encuentro al gato negro en la cocina. La mía, sentada del lado de afuera. Es evidente que lo dejó pasar. Ahora, cuando quiere salir, la hija de puta no lo deja, le pega con la pata en cada intento. El tipo se da vuelta y me mira, no tiene para dónde rajar. ¡Greisy, dejalo pasar! Me pone mal un bicho encerrado. Al final el negro saltó por encima de ella.
Que yo sepa, los animales no son de caretear, pero decime vos, cómo se explica.

 

La línea del agua

44 días después, sigue lloviendo. Escucho varias teorías. Ninguna parece cierta.
La recalcada concha de tu hermana.
Nos quedamos sin ropa seca acá, en casa. Más de la mitad del país, inundado. Todos los laburos parados.
Es como una pausa en la vida donde uno debe procurarse alimentos y otras cosas que surgen en esto de no morirse.
La gente alrededor empieza a irse. Abandona todo. Entrega la casa, como quien dice. No hay sistema de seguridad que se resista. La línea del agua se viene a unas cuadras.
Estoy resolviendo unos asuntos. Los chicos están con los tíos desde hace dos semanas. Extrañamos pila.
Miramos alrededor: está bien, son cosas, pero igual no podemos creer que pase.