El sueño parecía de futuro, porque cobraban por dejar las cosas de mano antes de entrar al supermercado. Como éramos muchos tuvimos que buscar un casillero grande, que costó 158 pesos. Ahora que pienso, con la inflación de repente no era tanto. Digo era y hablo de futuro, qué loco. Bueno, no recuerdo tanto como me gustaría de los sueños. Compramos leña y al volver llovía y nos apresuramos a dejarla en el pasillo de los apartamentos. No era acá, eran otros. La leña era mucha y ocupaba mucho espacio. Un vecino nuevo y mala onda nos dijo que no la dejáramos en el pasillo. No le dimos bola y al rato golpeó la puerta para amenazarnos. Creo que por eso me desperté temprano, a la salida del sol. Me dio antojo de galletas cuadradas.

Recuerden, 158. Juéguenle.