El fresno

 

Lo habíamos dejado crecer para que cuidara del sol al techo del rancho. Pero se fue de madre, así que 20 años después, hoy, lo hicimos en rebanadas como bancos.

Del vecino viene una enredadera que tenía unos asuntos con él de este lado. Podría decirse que la dejamos viuda y quedó sola también en función del acondicionamiento térmico.

Las próximas lluvias serán determinantes para conocer el alcance de las nuevas goteras que, gracias al fresno, eran aleatorias y en lugares no estratégicos. El agua circuló por distintos lugares, pero siempre con la elegancia suficiente para no mojar el colchón ni cosas eléctricas. Los próximos días serán cruciales, atentos a la meteorología para estar aquí en el momento indicado con la disposición necesaria para mover los muebles.

445

445 La incomodidad que percibo es como la mía. Simulo acá en el fondo una distancia que no es tal. Apenas a unos metros, en la dirección que elija, hay vecinos. Tararean, trabajan con herramientas. Hay veces que no están o no los escucho. Estas plantas alrededor del rancho dan escenografía.
Hay un sonido que llama la atención, por encima de todo. A eso de las 8 o 9 de la noche, alguien silba o chista: es con ye y usa también la s. Si estuviera más lejos, podría confundir con un pájaro que llama a otro, no sé. Sé que hay un código preciso que no quiero conocer, por nada del mundo.

Sí, vos.

Era un extranjero tratando de hacer las cosas bien, pero la verdad es que no me salía.
Dije: este planeta de farsantes se merece uno más o uno menos, pero no todos éstos. La culpa la tenés vos, hija de puta.
Me contaste cómo venías haciendo. Describiste un día. Los meses en los que dejaste de a poco un trabajo. Diste un ejemplo. Me hiciste pensar cómo sería, conchuda.
Ahora sigo de largo, sin frenos. Tengo todo el día magia en los dedos y no tengo excusas para diferir.

Sofá

Ayer mientras miraba sin ver el partido pensé que. No pensé nada. Me cayó una ficha .
“Te comunico –me dijo- que la foto que estás transitando es la que imaginaste hace año y poco, felicitaciones.”
La ficha me soltó como quien deja a un barco experimentado y de papel en el agua que corre contra la vereda.
“Cuando tengas algo de los pormenores de lo que viene, me encantaría volver a trabajar con vos” y fue a guardarse en la caja del dominó.